Entre encierros, verbenas y cohetes, es fácil olvidar que los Sanfermines nacen de una celebración religiosa. La mañana del 7 de julio, mientras buena parte de la ciudad todavía procesa el chupinazo del día anterior, la imagen de San Fermín —patrón de Navarra— sale en procesión por las calles del Casco Viejo.

Quién participa

La comitiva la encabezan las autoridades civiles y eclesiásticas, acompañadas por representantes del Cabildo de la Catedral, la Corporación Municipal y numerosos fieles que siguen el recorrido a pie. Es habitual que, de forma espontánea, algunos grupos rompan a cantar jotas navarras al paso de la imagen, un gesto muy arraigado en la tradición local.

El recorrido

La procesión sale de la iglesia de San Lorenzo —donde se venera la imagen del santo— y recorre las principales calles del Casco Antiguo antes de regresar. El trayecto está escoltado por gigantes y cabezudos, bandas de música y danzantes, lo que convierte el acto en un espectáculo tanto religioso como popular.

Contraste con el resto del día

A diferencia del bullicio del encierro o el chupinazo, la procesión mantiene un tono solemne. Es un buen momento para observar la cara más tradicional y menos "turística" de la fiesta, especialmente si buscas entender su origen histórico más allá del encierro.

Cómo verla

No requiere entrada ni reserva: basta con situarse en cualquier punto del recorrido por el Casco Viejo con margen de tiempo, ya que las calles se llenan rápido. Consulta el calendario oficial para confirmar el itinerario exacto de cada edición, que puede variar ligeramente.