La fiesta también se vive con el paladar. Pamplona conserva una tradición gastronómica sólida que convive, no siempre en armonía, con el turismo masivo de estos nueve días. Esta es la guía para comer bien, sin caer en las trampas para turistas.
Platos que hay que probar
Chistorra y estofado de toro: ligados históricamente a la tradición taurina de la fiesta, es habitual encontrarlos en menús especiales durante Sanfermines.
Pochas: alubias tiernas navarras, uno de los platos más identitarios de la gastronomía local, normalmente guisadas con verdura o compango.
Bacalao al ajoarriero y magras con tomate: dos clásicos de la cocina navarra que rara vez faltan en los menús de los restaurantes del Casco Viejo durante estas fechas.
Pinchos: el Casco Antiguo concentra decenas de bares que compiten con propuestas que van del pincho clásico —tortilla, jamón, anchoa— a versiones más creativas y actuales.
Qué beber
El kalimotxo (vino tinto con cola) es la bebida más omnipresente en la calle, económica y fácil de compartir en grupo. Para algo más serio, los vinos navarros con denominación de origen ofrecen una alternativa mucho más interesante en cualquier bar o restaurante del centro.
Un imprescindible con nombre propio
Los churros de la Mañueta, de una churrería centenaria que abre solo en fechas señaladas, son parada obligada tras una noche larga de fiesta. Pregunta a cualquier local: sabrá indicarte dónde está.
Consejos para no pagar de más
Los precios suben en toda la ciudad durante la fiesta, pero la subida es mucho más agresiva en las calles más turísticas del Casco Viejo. Alejarte dos o tres calles del epicentro de la fiesta suele bajar el precio del pincho sin sacrificar calidad. Evita los bares con carta en varios idiomas y fotos plastificadas en la puerta: suelen ser los más caros y menos auténticos.