El encierro dura tres minutos y la corrida un par de horas. El resto del día —que es la mayor parte— Pamplona sigue siendo una ciudad con siglos de historia esperando a quien quiera mirar más allá de la Estafeta. Esto es lo que merece la pena ver cuando el bullicio da una tregua.
La estatua de Hemingway, junto a la Plaza de Toros
A las puertas de la plaza de toros de Pamplona hay un busto de bronce dedicado a Ernest Hemingway, el escritor que con su novela "Fiesta" (1926) puso los Sanfermines en el mapa mundial. Es parada obligada para cualquier aficionado a la literatura y uno de los rincones más fotografiados de la fiesta.
La Muralla de Pamplona
Uno de los conjuntos de fortificación abaluartada mejor conservados de Europa rodea el casco antiguo. Pasear por sus paseos y miradores, especialmente al atardecer, ofrece vistas sobre el río Arga y la Vuelta del Castillo, y un contraste muy necesario con el ambiente de las calles interiores.
El casco antiguo, calle a calle
Más allá de Estafeta y la Plaza del Castillo, el casco viejo esconde un entramado de calles con mucha vida propia: la Catedral de Santa María la Real, la Plaza Consistorial —escenario del chupinazo y del Pobre de mí— y el barrio de San Cernin. Recorrerlo con calma, fuera de las horas punta de la mañana, es la mejor forma de entender la ciudad que hay detrás de la fiesta.
Para escapar de la multitud
La plaza de la Navarrería, la calle San Gregorio y Calderería son zonas céntricas pero bastante menos concurridas que Estafeta. Buena gastronomía navarra, buen ambiente, y sitio de sobra para sentarse.
Un sorbete con historia
La Sociedad Gastronómica Gazteluleku, en pleno casco viejo, es célebre por su sorbete de champán, toda una tradición sanferminera para refrescarse entre acto y acto. Y si lo tuyo es más dulce y madrugador, la churrería La Mañueta —parada casi obligatoria después del encierro— lleva generaciones sirviendo churros a quienes bajan de ver la carrera.
"Sanfermines no es solo la Estafeta a las ocho de la mañana: es también una ciudad entera con siglos de historia esperando a quien se detenga a mirarla."
Los fuegos artificiales, cada noche
Cada noche de la fiesta, la Vuelta del Castillo acoge el concurso internacional de fuegos artificiales. No hace falta pagar entrada para verlos: gran parte de la ciudad se convierte en mirador improvisado a partir de las once de la noche.
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Completa la visita con nuestra guía de fuegos artificiales y de historia de los Sanfermines.